La NASA ha designado oficialmente la primera misión Starliner tripulada de Boeing como un “accidente tipo A”, la clasificación de mayor gravedad de la agencia, reservada para fallas catastróficas similares a los desastres de los transbordadores espaciales Challenger y Columbia. La decisión, anunciada el 19 de febrero, reconoce que la prueba de vuelo con tripulación (CFT) de junio de 2024 estuvo peligrosamente cerca de terminar en tragedia debido a múltiples fallas críticas.
Pérdida de control casi catastrófica
Durante la misión, la nave espacial Starliner experimentó repetidas fallas en el propulsor mientras se dirigía a la Estación Espacial Internacional (ISS), perdiendo momentáneamente el control total de su orientación y trayectoria. Según el administrador de la NASA, Jared Isaacman, si los propulsores no se hubieran recuperado o si el acoplamiento hubiera fallado, el resultado “podría haber sido muy, muy diferente”. La tripulación, los astronautas Suni Williams y Butch Wilmore, finalmente llegaron sanos y salvos a la ISS, pero la inestabilidad de la misión obligó a una estadía prolongada mientras los ingenieros investigaban los problemas.
Reconocimiento retrasado y presión programática
La NASA inicialmente minimizó la gravedad del incidente, retrasando la clasificación como percance de tipo A. Isaacman reveló que esto se debió a la presión para obtener la certificación Starliner para misiones operativas. Las preocupaciones sobre la reputación del programa “superaron el equilibrio razonable”, poniendo a la misión, a la tripulación y al programa espacial de Estados Unidos en un riesgo innecesario. La agencia ahora ha corregido el registro, reconociendo el verdadero peligro que representan los fracasos de la misión.
Problemas técnicos persistentes
Después de meses de resolución de problemas orbitales, la NASA decidió devolver Starliner sin tripulación en septiembre de 2024. El descenso de la cápsula también fue problemático, con una “falla inesperada de propulsión del módulo de la tripulación” y una redundancia insuficiente en sus sistemas de propulsión. Williams y Wilmore finalmente regresaron a la Tierra en un Crew Dragon de SpaceX en marzo, después de haber pasado nueve meses en el espacio en lugar de los diez días previstos antes de retirarse de la agencia.
Implicaciones para futuras misiones
El programa Starliner tiene como objetivo proporcionar un segundo servicio independiente de taxi para astronautas junto con SpaceX, cumpliendo el objetivo de la NASA de redundancia para el acceso a la ISS. Sin embargo, las fallas del CFT ponen de relieve graves deficiencias técnicas que deben abordarse antes de que se reanuden los vuelos tripulados. Actualmente, Boeing se concentra en resolver las causas fundamentales de los problemas con los propulsores, con una misión de carga sin tripulación programada tentativamente para abril.
El futuro de la ISS y Starliner
Dado que el desmantelamiento de la ISS está programado para 2030, la ventana operativa de Starliner para vuelos tripulados a la estación puede ser limitada. A pesar de esto, la NASA cree que la nave espacial tiene una utilidad más amplia más allá de la vida útil de la ISS, aunque esto depende de resolver los persistentes desafíos técnicos revelados por el casi desastre de su primera misión tripulada.
Este incidente sirve como claro recordatorio de que incluso en los programas espaciales avanzados pueden ocurrir fallas. La transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales para evitar que se repitan errores y garantizar la seguridad de los astronautas.
