Según una nueva investigación, los museos y universidades británicos albergan más de 263.000 restos humanos procedentes de todo el mundo, muchos de ellos adquiridos durante la era colonial. La escala de las colecciones, que incluyen esqueletos, momias y partes de cuerpos fragmentados, ha provocado la indignación de parlamentarios y expertos que las condenan como un legado duradero de explotación.
Legado colonial y falta de transparencia
Las solicitudes de libertad de información revelan que se ha confirmado que al menos 37.000 restos proceden del extranjero y otros 16.000 son de procedencia desconocida. La mayoría proviene de antiguas colonias británicas: África representa 11.856 artículos, seguida de Asia (9.550), Oceanía (3.252) y América (4.256 en conjunto). Esto plantea dudas sobre cómo se obtuvieron estos restos, dado que muchos probablemente fueron llevados sin consentimiento durante períodos de control imperial.
El Museo de Historia Natural de Londres tiene la colección más grande (más de 11.215 artículos), mientras que el laboratorio Duckworth de la Universidad de Cambridge tiene la colección más grande de restos de África (más de 6.223). Sorprendentemente, más de la mitad de las 241 instituciones encuestadas no pudieron proporcionar cifras precisas, y algunas admitieron haber almacenado los restos en cajas sin marcar, perdiendo por completo la pista de sus orígenes.
Preocupaciones éticas y llamados a la repatriación
Los críticos argumentan que estas colecciones representan una profunda falta de respeto por los muertos y perpetúan los abusos de la era colonial. Lord Paul Boateng denominó a estas instituciones “osarios imperiales”, donde se guardan restos indígenas sin tener en cuenta las sensibilidades culturales. La parlamentaria Bell Ribeiro-Addy describió la práctica como “bárbara” y la comparó con un delito, destacando la falta de dignidad otorgada al fallecido.
La situación actual contradice la orientación de 2005 del Departamento de Cultura, Medios y Deportes (DCMS), que afirmaba que la mayoría de los restos del Reino Unido eran de origen nacional. Expertos, como el profesor Dan Hicks, señalan que muchos restos fueron saqueados de cementerios y campos de batalla por fuerzas coloniales como trofeos o utilizados para pseudociencia racial desacreditada.
Respuesta del gobierno y acción futura
El DCMS y la Universidad de Cambridge declinaron hacer comentarios. La Asociación de Museos reconoció los orígenes coloniales de muchas colecciones y apoya directrices éticas actualizadas. El Museo de Historia Natural afirma que no ha rechazado solicitudes de repatriación cuando se verifican los orígenes, pero la falta más amplia de transparencia y mantenimiento sistemático de registros sigue siendo un problema importante.
Cada vez son más los pedidos de un registro nacional de restos humanos y directrices obligatorias para su regreso a los países y comunidades de origen, siempre que sea posible. El almacenamiento continuo de estos restos perpetúa la violencia colonial y no respeta la dignidad fundamental de los muertos.
