Los científicos han documentado un raro caso de uso de herramientas en el ganado, lo que derriba creencias arraigadas sobre sus capacidades cognitivas. El descubrimiento se centra en Veronika, una vaca austriaca a la que se ha observado manipulando hábilmente objetos como palos, rastrillos y escobas para rascarse. Este comportamiento, detallado en la revista Current Biology, marca el primer caso científicamente documentado de una vaca que utiliza herramientas intencionalmente.
Habilidades cognitivas en el ganado bovino: una reevaluación
Durante décadas, el ganado fue considerado relativamente bajo en la jerarquía de inteligencia animal. Sin embargo, las acciones de Veronika sugieren un nivel de resolución de problemas y adaptabilidad nunca antes visto en la especie. Ella no solo usa herramientas; ella selecciona el extremo apropiado para diferentes tareas: el lado con cerdas de una escoba para áreas ásperas y el mango suave para pieles sensibles.
El Dr. Antonio Osuna-Mascaro de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena destaca la importancia: “No esperábamos que las vacas usaran herramientas, y mucho menos una herramienta multiuso”. Este nivel de sofisticación se ha asociado históricamente con primates como los chimpancés, que utilizan palos para extraer insectos y piedras para cascar nueces. El contraste es marcado, dado que los humanos han coexistido con el ganado durante milenios sin observar tal comportamiento.
Implicaciones para la cognición animal
Las implicaciones de este descubrimiento se extienden más allá del ganado. Desafía la suposición de que el uso de herramientas es exclusivo de ciertas especies y plantea interrogantes sobre el potencial no aprovechado de otras. Los investigadores teorizan que otras vacas pueden ser capaces de desarrollar habilidades similares si se les da la oportunidad. Esto sugiere que el enriquecimiento ambiental y la observación podrían revelar inteligencia oculta en animales que hemos subestimado.
Perspectiva del agricultor e investigación futura
El propietario de Veronika, el agricultor orgánico Witgar Wiegele, espera que el descubrimiento fomente un mayor aprecio por el mundo natural. Destaca la interconexión de la supervivencia: “Salva la naturaleza y luego te proteges a ti mismo”. El estudio abre nuevas vías para la investigación de la cognición animal, lo que podría conducir a una comprensión más matizada de la inteligencia en todo el reino animal.
Este hallazgo subraya que la inteligencia no siempre se define por comportamientos complejos, sino que puede manifestarse de maneras inesperadas, incluso en especies que durante mucho tiempo hemos considerado menos capaces. La historia de Veronika sirve como un poderoso recordatorio de la necesidad de observar y aprender, en lugar de asumir, cuando se trata de las mentes de otras criaturas.
























