Más que solo carne: por qué los neandertales cazaban tortugas

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Nuevos hallazgos arqueológicos procedentes de Alemania están remodelando nuestra comprensión del comportamiento de los neandertales. Análisis recientes de restos fosilizados sugieren que estos antiguos humanos no eran simplemente cazadores oportunistas centrados en la supervivencia, sino que eran capaces de realizar actividades complejas y especializadas que iban más allá del simple recuento de calorías.

El descubrimiento en Neumark-Nord

Los investigadores que estudian el sitio paleolítico de Neumark-Nord en Sajonia-Anhalt, Alemania, han descubierto 92 fragmentos de caparazones de tortuga de estanque europea (Emys orbicularis ) que datan de aproximadamente 125.000 años.

Mediante escaneo 3D de alta resolución, el equipo identificó marcas de corte precisas en las superficies internas de los fragmentos. Estas marcas indican un proceso de matanza sistemático:
– Se desprendieron extremidades.
– Se extirparon órganos internos.
– Se limpiaron minuciosamente las conchas.

Este descubrimiento es significativo porque marca la primera evidencia de que los neandertales cazaban y procesaban tortugas en regiones al norte de los Alpes, ampliando el rango geográfico conocido de esta actividad más allá del Mediterráneo.

Una cuestión de nutrición versus utilidad

A primera vista, cazar tortugas puede parecer un uso ineficiente de energía. Una tortuga de estanque que pesa aproximadamente un kilogramo ofrece muy poca carne en comparación con los grandes mamíferos que normalmente cazaban los neandertales.

La profesora Sabine Gaudzinski-Windheuser de MONREPOS y la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz señala que el yacimiento de Neumark-Nord ya es rico en restos de presas grandes y de alto rendimiento, como caballos, ciervos y bóvidos.

“Prácticamente podemos descartar [las tortugas como fuente primaria de alimento] dada la abundancia de restos de animales de presa grandes y de alto rendimiento en este sitio. Con toda probabilidad había un excedente calórico completo”.

Debido a que el retorno calórico era tan bajo, los investigadores creen que la motivación para cazar estos reptiles no fue el hambre, sino más bien la utilidad o el ritual.

Repensar la inteligencia neandertal

La presencia de estos caparazones sugiere varias posibilidades intrigantes sobre cómo los neandertales interactuaban con su entorno:

  1. Fabricación de herramientas: Las carcasas duras y duraderas pueden haber sido procesadas y reutilizadas para convertirlas en herramientas funcionales.
  2. Caza dirigida: Debido a que las tortugas son relativamente fáciles de capturar, es posible que hayan sido cazadas por miembros más jóvenes del grupo, como niños, como una forma de practicar habilidades de supervivencia.
  3. Interés medicinal o culinario: De manera similar a los hallazgos en culturas indígenas posteriores, las tortugas podrían haber sido cazadas por gustos específicos o propiedades medicinales percibidas.

Esto aleja la narrativa científica de la imagen del neandertal “primitivo”. En cambio, pinta el cuadro de una especie con alta flexibilidad ecológica, capaz de explotar un amplio espectro de recursos, desde enormes elefantes de colmillos rectos de 135 toneladas hasta pequeños reptiles.

Conclusión

La evidencia de Neumark-Nord demuestra que las estrategias de supervivencia de los neandertales eran mucho más sofisticadas de lo que se pensaba anteriormente, e implicaban el uso de recursos especializados que priorizaban algo más que la ganancia calórica inmediata.