Aceite de oliva virgen vinculado a un deterioro cognitivo más lento a través de la salud intestinal

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Un nuevo estudio revela que el consumo regular de aceite de oliva virgen, pero no de alternativas refinadas, se asocia con un deterioro cognitivo más lento en los adultos mayores. Los investigadores encontraron que los beneficios parecen estar relacionados con un microbioma intestinal más diverso y saludable. El estudio, publicado en Microbiome, se suma a la creciente evidencia que respalda los efectos neuroprotectores de la dieta mediterránea.

Hallazgos clave del estudio

La investigación siguió a más de 650 adultos con sobrepeso u obesidad de entre 55 y 75 años sin signos iniciales de deterioro cognitivo. Durante dos años, se realizó un seguimiento de la ingesta de aceite de oliva, los perfiles bacterianos intestinales y el rendimiento cognitivo de los participantes.

Aquellos que consumieron mayores cantidades de aceite de oliva virgen mostraron mejoras o preservación en áreas cognitivas como la velocidad de pensamiento general, las habilidades de toma de decisiones (función ejecutiva) y las habilidades verbales. Por el contrario, una mayor ingesta de aceite de oliva refinado común se relacionó con una menor diversidad microbiana en el intestino y un deterioro cognitivo más rápido.

La conexión intestino-cerebro

El estudio proporciona la primera evidencia humana que analiza específicamente cómo el aceite de oliva interactúa con la microbiota intestinal y la función cognitiva. Los investigadores analizaron muestras de heces y descubrieron que los participantes que consumían más aceite de oliva virgen tenían comunidades microbianas intestinales más diversas.

Especies bacterianas específicas, en particular Adlercreutzia, mostraron un vínculo estadísticamente significativo entre el consumo de aceite de oliva y un mejor rendimiento cognitivo. Esto sugiere que los beneficios se producen a través del eje intestino-cerebro, donde las bacterias intestinales influyen en la salud del cerebro.

Por qué esto es importante

Las tasas de deterioro cognitivo y demencia están aumentando a nivel mundial, lo que hace que las estrategias preventivas sean cada vez más importantes. Los hallazgos refuerzan la idea de que la calidad de la grasa importa tanto como la cantidad.

“El aceite de oliva virgen extra no sólo protege el corazón, sino que también puede ayudar a preservar el cerebro durante el envejecimiento”, afirma el Dr. Jordi Salas-Salvadó.

La investigación abre las puertas a nuevas estrategias de prevención basadas en la nutrición. Dar prioridad al aceite de oliva virgen extra sobre las versiones refinadas podría ser una forma sencilla y accesible de proteger la salud del cerebro.

El estudio completo está disponible en Microbiome (J. Ni et al., 2026).