El comportamiento de los babuinos revela que los primates experimentan celos

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Una nueva investigación sugiere que los babuinos exhiben celos de maneras sorprendentemente similares a la rivalidad entre hermanos humanos, lo que proporciona una fuerte evidencia de que las experiencias emocionales complejas pueden estar más extendidas en el reino animal de lo que se pensaba anteriormente.

Rivalidad entre hermanos babuinos: un nuevo estudio de Namibia

Los científicos que estudian a los babuinos chacma en el Parque Natural Tsaobis de Namibia han observado comportamientos indicativos de celos entre hermanos adolescentes. Los investigadores siguieron a las familias de babuinos durante períodos prolongados en 2021, documentando cómo los babuinos jóvenes compiten activamente por la atención de sus madres. El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B, revela que estos animales no reaccionan simplemente de forma pasiva; emplean estrategias deliberadas para desplazar a sus rivales.

Tácticas estratégicas observadas en la naturaleza

Las tácticas observadas fueron a menudo manipuladoras. Los investigadores presenciaron cómo los babuinos alejaban a los hermanos de sus madres con falsas promesas de juego y luego rápidamente ocupaban su lugar en las sesiones de aseo maternal. Una hembra de babuino particularmente calculada, descrita por la ecologista conductual Axelle Delaunay, aprovechó una breve distracción para hacer a un lado a su hermana.

“Jugó con ella durante unos 10 segundos, el tiempo suficiente para alejarla de mamá. Se sintió realmente estratégico”, dijo el Dr. Delaunay.

Esto sugiere un nivel de planificación cognitiva que normalmente no se atribuye a los primates no humanos. El comportamiento no fue aleatorio; Los babuinos parecían entender cómo explotar la dinámica social dentro de sus familias.

Por qué esto importa: evolución de las emociones

El debate sobre si los animales experimentan emociones complejas como los celos ha estado en curso. Este estudio añade peso significativo al argumento de que estas emociones no son exclusivas de los humanos. Plantea preguntas sobre las raíces evolutivas de los celos y cómo podrían funcionar en las estructuras sociales de los primates.

Como señala la primatóloga Joan Silk, la naturaleza identificable de estos comportamientos no prueba automáticamente su base emocional. Pero la consistencia del desplazamiento estratégico sugiere una motivación más profunda que la simple competencia por los recursos.

Los hallazgos subrayan que las dinámicas socioemocionales complejas probablemente sean más comunes entre las especies de lo que se pensaba anteriormente, lo que desafía la suposición arraigada de que los celos son una experiencia exclusivamente humana.