El Pantanal, el humedal tropical más grande del mundo, está experimentando una transformación dramática y acelerada debido al cambio climático, la deforestación y las prácticas agrícolas insostenibles. Alguna vez fue un ecosistema próspero repleto de vida silvestre icónica como jaguares, caimanes e innumerables especies de aves, pero grandes porciones de la región han sido quemadas por incendios forestales cada vez más frecuentes e intensos. Este cambio no es simplemente una fluctuación natural; es una crisis que amenaza la supervivencia a largo plazo del Pantanal.
Los ciclos cambiantes
Históricamente, el Pantanal experimenta estaciones naturales húmedas y secas. Sin embargo, la actividad humana está distorsionando estos ciclos. La deforestación, impulsada por la expansión de las tierras agrícolas, crea condiciones más secas y más combustible para los incendios. Mientras tanto, el cambio climático exacerba el problema, provocando temperaturas más altas y sequías prolongadas. En 2020, los incendios forestales consumieron más del 25% de la cubierta vegetal del Pantanal, y en 2024 se produjo una temporada de incendios igualmente grave. Esto demuestra una clara tendencia hacia incendios más frecuentes y destructivos.
Documentando la devastación
Dos fotógrafos, Lalo de Almeida y Luciano Candisani, han captado esta cruda realidad. Su trabajo, presentado en la exposición Water Pantanal Fire en el Museo de Ciencias de Londres (que se inaugurará el 6 de febrero y se extenderá hasta mayo), presenta un contraste discordante. Las fotografías de Candisani muestran la exuberante vida acuática del Pantanal, mientras que de Almeida documenta el impacto devastador de los incendios y los efectos más amplios del cambio climático.
Los incendios del Pantanal no son simplemente un desastre regional; representan una tendencia global de escalada de crisis ambientales causadas por la actividad humana.
La exposición sirve como un poderoso recordatorio de que incluso los ecosistemas más grandes y resilientes pueden verse llevados al límite. Sin cambios drásticos en la gestión de la tierra y la acción climática global, el Pantanal corre el riesgo de verse alterado permanentemente, perdiendo su biodiversidad e integridad ecológica.