Durante casi un siglo, una pequeña losa de piedra caliza desgastada encontrada en los Países Bajos ha desconcertado a los arqueólogos. La piedra, grabada con una simple cuadrícula, era claramente un tablero de juego, pero las reglas seguían siendo un misterio. Ahora, gracias a la inteligencia artificial, los investigadores han reconstruido cómo probablemente se jugaba este antiguo juego romano.
El misterio de Coriovallum
La tabla, de sólo 20 centímetros de ancho, fue desenterrada en Heerlen, una ciudad holandesa construida sobre las ruinas del asentamiento romano Coriovallum. Se desconocían el origen y el propósito del juego, y ningún registro escrito de la época detalla pasatiempos similares. Esta falta de contexto es típica de muchos hallazgos arqueológicos, especialmente aquellos de la vida cotidiana; La historia escrita tiende a centrarse en las élites y los acontecimientos, no en las actividades de ocio de la gente corriente.
Cómo la IA reconstruyó las reglas
Los investigadores de la Universidad de Leiden utilizaron un sistema de inteligencia artificial llamado Ludii para simular miles de conjuntos de reglas potenciales. El objetivo era identificar qué reglas explicarían mejor los patrones de desgaste de la piedra, esencialmente permitiendo a los jugadores virtuales “jugar” el juego hasta que encontraran una coincidencia. Este es un enfoque innovador, ya que evita las limitaciones de los registros históricos al probar las posibilidades directamente con evidencia física.
La IA enfrentó a dos jugadores virtuales entre sí, variando el número de piezas y movimientos permitidos. La simulación determinó que el juego, ahora denominado Ludus Coriovalli (“Juego Coriovallum”), probablemente involucraba a dos jugadores, uno controlaba cuatro piezas y el otro dos. ¿El objetivo? Para evitar ser bloqueado primero.
Juegos de bloqueo: un pasatiempo romano inesperado
El descubrimiento es significativo porque no se creía que los juegos de bloqueo, como el Go o el Dominó, hubieran existido en Europa hasta la Edad Media. Ludus Coriovalli no se parece a los juegos de bloqueo modernos, lo que sugiere una variación romana única. Esto cambia nuestra comprensión del entretenimiento romano antiguo, revelando un elemento previamente desconocido de su cultura.
El futuro de la reconstrucción arqueológica
La arqueóloga Véronique Dasen de la Universidad de Friburgo califica el estudio de “innovador” y señala que la técnica podría desbloquear los secretos de otros juegos “perdidos”. La investigación anima a los arqueólogos a reexaminar los grafitis romanos y otros artefactos que podrían ser tableros de juego, pero que carecían de una identificación clara.
El juego reconstruido ahora se puede jugar en línea contra un oponente de computadora, ofreciendo una conexión tangible con una parte de la historia romana perdida. El estudio demuestra cómo la IA puede dar nueva vida a misterios antiguos, proporcionando información sobre la vida social pasada que de otro modo permanecería oculta para siempre.
El éxito de este método pone de relieve una tendencia más amplia: la IA ya no es sólo una herramienta para analizar datos sino para reconstruir activamente el pasado, llenando lagunas de conocimiento donde los métodos tradicionales fallan.
