Los esfuerzos por derogar el mandato de vacunación cobran impulso en los estados de EE. UU.

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Los aliados de Robert F. Kennedy Jr. están encabezando una campaña coordinada para revocar las leyes estatales que exigen la vacunación infantil para la inscripción en escuelas y guarderías. Este movimiento, respaldado por una coalición recién formada de activistas de las vacunas, busca desmantelar protecciones de salud pública de décadas de antigüedad contra enfermedades como el sarampión y la polio.

El impulso para eliminar los mandatos

La Coalición por la Ley de Libertad Médica, que comprende al menos 15 organizaciones sin fines de lucro, encabeza la iniciativa. Su objetivo es eliminar las leyes estatales que hacen cumplir los requisitos de vacunas, a los que se refieren como “mandatos médicos”. Ya se han presentado proyectos de ley en nueve estados, desde áreas tradicionalmente progresistas como Nueva York (donde es poco probable que se aprueben) hasta estados más conservadores como New Hampshire, Georgia, Iowa e Idaho, donde las propuestas están ganando terreno.

Estrategia activista: legislaturas estatales abrumadoras

Leslie Manookian, una figura clave detrás de la prohibición de los mandatos médicos en Idaho, ha instado a sus partidarios a atacar agresivamente a las legislaturas estatales. En una llamada reciente, abogó por “romper la presa” en los estados considerados vulnerables a tales cambios. Esta estrategia sugiere un intento deliberado de abrumar a los legisladores con propuestas, incluso en estados donde es poco probable que se aprueben, para normalizar la idea de eliminar los requisitos de vacunas.

El contexto más amplio: erosión de la infraestructura de vacunas

Muchos expertos en salud pública consideran que este impulso a nivel estatal es una continuación de los esfuerzos de Kennedy Jr. para reducir los calendarios de vacunación recomendados a nivel federal. El efecto combinado podría debilitar significativamente la infraestructura de vacunas del país, lo que podría provocar brotes de enfermedades prevenibles. Los argumentos de la coalición se centran en la libertad médica individual, mientras que los críticos advierten sobre las consecuencias para la salud pública.

La estrategia actual está diseñada para explotar las vulnerabilidades de la legislación estatal, aprovechando las divisiones políticas y el sentimiento antivacunas para lograr cambios incrementales pero impactantes. Las implicaciones a largo plazo de este movimiento siguen siendo inciertas, pero el esfuerzo coordinado señala un serio desafío a la política de salud pública establecida.

Este movimiento no se trata simplemente de elección individual; representa un esfuerzo concertado para socavar décadas de consenso científico y erosionar la inmunidad colectiva que protege a las comunidades de enfermedades peligrosas.