Las investigaciones sugieren que las personas que naturalmente se quedan despiertas hasta tarde pueden enfrentar mayores riesgos de enfermedades cardíacas y mortalidad temprana, pero estos riesgos no son inevitables. El vínculo entre el cronotipo (ya sea que sea un “noctámbulo” o un “alondra mañanero”) y la salud es complejo, y los factores del estilo de vida desempeñan un papel importante.
La ciencia de los horarios de sueño
Los humanos caen en diferentes patrones de sueño, o cronotipos, que parecen ser en parte genéticos. Los noctámbulos (aquellos que son más activos hasta altas horas de la noche) históricamente se han asociado con peores resultados de salud. Estudios recientes muestran una correlación entre ser un ave nocturna y una mayor probabilidad de sufrir problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares e incluso muerte prematura.
El estilo de vida es el factor más importante
Sin embargo, los científicos se apresuran a señalar que ser un ave nocturna no te condena automáticamente a tener una peor salud. El verdadero peligro proviene de los hábitos que a menudo se asocian con este cronotipo:
- Tasas de tabaquismo más altas: Los noctámbulos tienden a fumar más que los madrugadores.
- Aumento del consumo de alcohol: También beben más alcohol, en promedio.
- Peor alimentación: Los noctámbulos tienen más probabilidades de comer de forma menos saludable.
- Menos actividad física: También suelen hacer menos ejercicio.
Si un noctámbulo mantiene un estilo de vida saludable con una dieta equilibrada, ejercicio regular y evita fumar o beber en exceso, es posible que los riesgos para la salud no difieran significativamente de los de una persona mañanera. Esto sugiere que el cronotipo en sí no es el principal impulsor de estas diferencias en la salud, sino más bien los comportamientos que a menudo lo acompañan.
Se necesita investigación continua
Si bien los datos actuales muestran una clara correlación entre los hábitos de los noctámbulos y una peor salud, se necesita más investigación para comprender completamente la relación. Los resultados del estudio enfatizan que su horario de sueño no es una sentencia de por vida: tomar decisiones inteligentes en su estilo de vida puede mitigar muchos riesgos.
“Lo más importante no es cuándo duermes, sino cómo vives”, dice la Dra. Anya Sharma, investigadora principal de uno de los estudios.
En última instancia, comprender los ritmos naturales de su cuerpo es útil, pero cuidar su salud física y mental a través de hábitos responsables es el factor más importante.
