Un estudio reciente ha confirmado que dos objetos del famoso Tesoro de Villena (una colección de artefactos de oro de la Edad del Bronce descubiertos en España) están elaborados con hierro procedente no de la Tierra, sino de meteoritos. Este descubrimiento sugiere que las técnicas de trabajo de metales en Iberia hace más de 3.000 años eran más sofisticadas de lo que se creía anteriormente, y destaca la importancia de los materiales extraterrestres en la tecnología humana primitiva.
El Tesoro de Villena: Un Contexto Histórico
El Tesoro de Villena, desenterrado en 1963 en Alicante, España, está considerado uno de los ejemplos más significativos de orfebrería de la Edad del Bronce en Europa. La colección, que comprende 66 objetos de oro, ha sido objeto de investigación continua debido a la desconcertante presencia de dos artefactos aparentemente hechos de hierro. Estos objetos (un brazalete corroído y un hemisferio hueco) no encajaban perfectamente en la cronología establecida de la metalurgia ibérica.
La Edad del Hierro, en lo que respecta a la Península Ibérica, comenzó alrededor del 850 a. C. con la fundición generalizada del hierro terrestre. El resto del Tesoro, sin embargo, databa de entre 1500 y 1200 a. C., lo que creaba una anomalía histórica. ¿Fueron estos objetos de hierro adiciones posteriores o los artesanos íberos tuvieron acceso al hierro siglos antes de su adopción generalizada?
Revelando el origen extraterrestre
La respuesta, como revela un estudio de 2024, está en la composición única del hierro meteorítico. A diferencia del mineral de hierro extraído de la corteza terrestre, los meteoritos contienen niveles significativamente más altos de níquel. Los investigadores, dirigidos por Salvador Rovira-Llorens, obtuvieron permiso para tomar muestras de los artefactos y los sometieron a espectrometría de masas. A pesar de la severa corrosión, el análisis indicó claramente que tanto el brazalete como el hemisferio fueron forjados con hierro meteorítico.
Este hallazgo confirma que estos objetos probablemente se crearon junto con el resto del Tesoro y se remontan al 1400-1200 a.C. El uso de hierro meteorítico no era infrecuente en la Edad del Bronce; ejemplos notables incluyen la daga de hierro encontrada en la tumba de Tutankamón. Muy apreciado por su rareza y propiedades únicas, el hierro meteorítico estaba reservado por las élites para artículos especiales.
Implicaciones e investigaciones futuras
El estudio proporciona pruebas convincentes de que los artesanos ibéricos eran capaces de trabajar con hierro meteorítico siglos antes de la llegada de la fundición de hierro terrestre. Esto desafía la comprensión convencional de las primeras tecnologías metalúrgicas en la región. Si bien el análisis actual no es del todo concluyente debido a la corrosión, los investigadores sugieren que las técnicas no invasivas podrían proporcionar datos más detallados para solidificar estos hallazgos.
El descubrimiento subraya el ingenio de los artesanos de la Edad del Bronce y su capacidad para utilizar materiales más allá de los recursos fácilmente disponibles. También plantea dudas sobre las redes comerciales y el intercambio cultural que pueden haber facilitado el acceso al hierro meteorítico en Iberia.
El Tesoro de Villena sigue aportando nuevos conocimientos sobre el pasado, demostrando que incluso los yacimientos arqueológicos bien estudiados pueden revelar descubrimientos innovadores.
