Los científicos han descubierto estructuras microbianas fosilizadas notablemente conservadas en las montañas del Alto Atlas marroquí, desafiando las suposiciones actuales sobre dónde prosperó la vida más antigua. Los hallazgos, publicados en Geology, indican que la vida antigua puede haber florecido en entornos de aguas profundas que antes se consideraban inhabitables, lo que llevó a los investigadores a reconsiderar ubicaciones privilegiadas para la búsqueda de los organismos más antiguos de la Tierra.
El descubrimiento sorpresa
El geobiólogo Rowan Martindale, mientras estudiaba arrecifes antiguos en el valle del Dadès en Marruecos, se topó con patrones arrugados inusuales impresos en depósitos de turbidita (sedimentos depositados por deslizamientos de tierra submarinos). Estas “estructuras de arrugas” se asemejan a huellas de esteras microbianas, comunidades de bacterias en capas. Sin embargo, la ubicación de estos fósiles es una anomalía: fueron encontrados al menos a 590 pies (180 metros) debajo de la superficie, en rocas que datan de 180 millones de años.
Tradicionalmente, las alfombras microbianas se asocian con aguas poco profundas e iluminadas por el sol, donde la fotosíntesis es posible. El entorno de aguas profundas desafió las expectativas, ya que antes de hace 540 millones de años se pensaba que la mayor parte de la actividad microbiana estaba restringida a profundidades menos profundas donde la luz del sol podía llegar.
Vida sin luz solar: quimiosíntesis
Los fósiles no podrían haber sido fotosintéticos dada la falta de penetración de la luz, pero el análisis químico reveló altos niveles de carbono, lo que confirma un origen biológico. Los investigadores ahora creen que estos microbios eran quimiosintéticos y obtenían energía de reacciones químicas en lugar de la luz solar. Esto significa que probablemente se alimentaban de azufre u otros compuestos liberados por las rocas circundantes.
La vida quimiosintética prospera hoy en ambientes similares de aguas profundas, donde los deslizamientos de tierra submarinos agitan material orgánico, creando compuestos ricos en energía como metano y sulfuro de hidrógeno. Los fósiles marroquíes sugieren que este proceso puede haber sido un factor clave en el mantenimiento de la vida en antiguos ecosistemas de aguas profundas.
Implicaciones para la búsqueda de una vida temprana
El descubrimiento destaca que las estructuras de arrugas, que antes se consideraban indicadores fiables de la vida temprana, pueden formarse en entornos inesperados. Esto implica que la búsqueda de los primeros signos de vida debería expandirse más allá de las formaciones de aguas poco profundas para incluir rocas formadas en entornos más profundos.
Martindale enfatiza que “las estructuras de las arrugas son pruebas realmente importantes en la evolución temprana de la vida”, pero ahora los investigadores deben adaptar sus métodos de búsqueda para encontrar más. El hallazgo subraya la resiliencia de la vida temprana y su capacidad para prosperar en condiciones que antes se consideraban imposibles.
El descubrimiento amplía la comprensión de la vida temprana en la Tierra, mostrando que era más adaptable y estaba más extendida de lo que se suponía.
