Una nueva investigación indica que continuar un embarazo en los Estados Unidos conlleva un riesgo de muerte al menos 44 veces mayor que tener un aborto. Esta cifra actualizada, publicada en JAMA Network Open, revisa drásticamente la proporción de 14 a 1 citada anteriormente y subraya la cruda realidad de la salud materna en los EE. UU.
Estadísticas obsoletas y creciente mortalidad materna
La estadística original de 14 a 1 se basó en datos de hace casi dos décadas (2005), con un solo estudio que analizó los registros de los CDC de 1998 a 2005. Los investigadores ahora encuentran que esta proporción está críticamente desactualizada. El nuevo análisis, que utiliza datos de 2018 a 2021, revela un riesgo significativamente mayor debido tanto a un mejor seguimiento de las muertes maternas como a un aumento real de esas muertes.
Entre 2018 y 2021, Estados Unidos registró aproximadamente 32,3 muertes maternas por cada 100.000 nacimientos, lo que suma al menos 3.662 muertes de más de 15 millones de nacimientos. Esto es más del doble de la tasa informada en el estudio anterior de 2012. Mientras tanto, las muertes relacionadas con el aborto siguen siendo excepcionalmente raras: sólo se documentaron 17 de más de 3,5 millones de abortos durante el mismo período.
Por qué esto es importante
Esta disparidad no es sólo un ejercicio académico. La evaluación precisa de los riesgos es fundamental para tomar decisiones de atención médica informadas. La estadística obsoleta probablemente haya dado forma a la percepción y las políticas públicas, minimizando potencialmente los peligros del embarazo. Estados Unidos es un país atípico entre los países desarrollados en cuanto a mortalidad materna, y las muertes evitables han aumentado desde la década de 2000.
La revisión de 2003 de los certificados de defunción de EE. UU., que agregó una casilla de verificación de “embarazo” implementada completamente en 2018, puede haber contribuido a un seguimiento más preciso de las muertes relacionadas con el embarazo. Los datos actualizados confirman que el embarazo es mucho más peligroso que el aborto y que las estadísticas antiguas probablemente subestimaban los riesgos.
Factores sistémicos e impactos de las políticas
El mayor riesgo de muerte relacionada con el embarazo no es únicamente biológico; está ligado a problemas sistémicos. El nivel socioeconómico, la edad y el acceso a la atención médica desempeñan un papel importante. El fallo de 2022 Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization, que anula Roe v. Wade, ha complicado aún más el panorama. Las prohibiciones del aborto a nivel estatal ya están relacionadas con el aumento de las muertes infantiles y afectan desproporcionadamente a las madres negras, que tienen 3,3 veces más probabilidades de morir en estados restrictivos.
Limitaciones de datos y desafíos futuros
El estudio reconoce limitaciones: incluye nacidos vivos pero excluye las pérdidas tempranas de embarazos (embarazos ectópicos, abortos espontáneos) y se basa en cifras estimadas de abortos debido a lagunas en los informes (el Instituto Guttmacher no informó cifras en 2021, por lo que las cifras de 2020 se duplicaron). La capacidad futura de los CDC para rastrear la mortalidad relacionada con el aborto también es incierta debido a los recientes recortes de personal en la División de Salud Reproductiva.
Los últimos hallazgos brindan una imagen más clara de la mortalidad materna en los EE. UU., pero la recopilación continua de datos y los cambios de políticas serán esenciales para mejorar aún más los resultados.
En conclusión, el nuevo análisis proporciona pruebas contundentes de que el embarazo en los EE. UU. conlleva un riesgo de muerte significativamente mayor que el aborto, y que las cuestiones sistémicas y las decisiones políticas impactan directamente los resultados de la salud materna.
