Recuperación de ballenas jorobadas impulsada por técnicas de alimentación compartida

8

Décadas después de casi extinguirse por la caza comercial de ballenas, las poblaciones de ballenas jorobadas en Canadá están prosperando, en gran parte debido a un comportamiento de alimentación aprendido conocido como redes de burbujas. Investigaciones recientes confirman que esta recuperación no se trata sólo de números; se trata de que las ballenas se enseñen unas a otras cómo cazar de manera más efectiva.

El auge de la caza cooperativa

En el sistema de fiordos Kitimat de la Columbia Británica, el número de ballenas jorobadas ha aumentado entre un 6% y un 8% anual y ahora supera los 500 individuos. Este crecimiento está directamente relacionado con las redes de burbujas: una técnica coordinada en la que grupos de ballenas (hasta dieciséis) crean “redes” submarinas de burbujas para atrapar bancos de arenques. Algunas ballenas dan vueltas mientras exhalan aire por sus espiráculos, mientras que otras vocalizan, reuniendo a sus presas en áreas concentradas para capturarlas fácilmente.

“Me da escalofríos. Es una de las cosas más increíbles que he presenciado”. – Éadin O’Mahony, ecologista de mamíferos marinos

Este comportamiento se documentó por primera vez en Alaska, pero su propagación en los fiordos de Kitimat desde 2005, en colaboración con la Primera Nación Gitga’at, revela un patrón crucial.

Aprendizaje social en acción

Los investigadores analizaron casi 7.500 fotografías de ballenas para mapear sus interacciones sociales y rastrear cómo las redes de burbujas se extendieron entre la población. Los datos mostraron que ciertos “individuos clave” actuaron como profesores, transmitiendo la técnica a otros. Esto no es aleatorio; las ballenas aprenden un orden específico dentro de los grupos que pescan con redes de burbujas y el comportamiento se propaga de manera predecible a través de los vínculos sociales.

Aunque no está confirmado, existe la teoría de que las ballenas canadienses pueden haber aprendido esto por primera vez de las poblaciones de Alaska en zonas de reproducción compartidas en Hawaii. Sin embargo, todavía se necesitan datos de observación para verificar esta hipótesis.

Por qué esto es importante

La eficiencia de las redes de burbujas se vuelve crítica a medida que cambian las condiciones ambientales. Durante una ola de calor de 2014 a 2016, cuando los peces escasearon, las redes de burbujas permitieron a las ballenas acceder a una gama más amplia de presas que las redes de burbujas tradicionales. Esta adaptabilidad subraya por qué el aprendizaje social es tan valioso en un ecosistema cambiante.

Las implicaciones se extienden más allá de la eficiencia. Perder incluso una ballena capaz de enseñar a usar redes de burbujas podría debilitar la resiliencia de toda la población. Esto resalta la necesidad urgente de esfuerzos de conservación centrados en áreas como el sistema de fiordos Kitimat, donde las ballenas aprenden y comparten estas habilidades críticas de supervivencia.

En esencia, la recuperación de las ballenas jorobadas no es sólo una historia de crecimiento demográfico; es un testimonio del poder del conocimiento colectivo y de la importancia de proteger las estructuras sociales que lo sustentan.