El declive de la cría de ovejas en el Reino Unido: un panorama cambiante

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Durante generaciones, las ovejas han sido sinónimo de la campiña británica. Pero hoy, esta industria icónica enfrenta desafíos sin precedentes: números cada vez menores, preferencias cambiantes de los consumidores y políticas agrícolas cambiantes que amenazan su existencia misma. La historia de la desaparición de las ovejas en Gran Bretaña no se trata sólo de agricultura; es un reflejo de cambios económicos, ambientales y culturales más amplios que están remodelando el corazón rural del país.

Las bandadas que desaparecen

En todo el Reino Unido, los criadores de ovejas están tomando decisiones difíciles. Neil Heseltine, cuya familia ha cultivado en los valles de Yorkshire durante cuatro generaciones, ejemplifica esta tendencia. En las últimas dos décadas, su granja se ha reducido de 800 ovejas reproductoras a sólo 45, lo que obligó a alejarse de la cría tradicional de ovejas simplemente para mantenerse a flote. Este no es un caso aislado. La población nacional se ha desplomado a 30,4 millones, cifras no vistas desde mediados del siglo XX, cuando la población del Reino Unido era significativamente menor.

La caída se debe a múltiples factores. El agricultor británico promedio tiene ahora 60 años, y los crecientes costos de productos esenciales como combustible y alimento reducen los márgenes ya de por sí ajustados. Los nuevos acuerdos comerciales con países como Nueva Zelanda y Australia, que eliminan aranceles y otorgan grandes cuotas de importación, intensifican aún más la competencia. Phil Stocker, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Ovejas, confirma que esta es la población de ovejas reproductoras más baja que se recuerde.

Cambiando gustos y consumo

Más allá de las presiones económicas, los consumidores británicos están comiendo menos cordero y cordero. En 1980, un hogar medio compraba 128 gramos de carne de oveja por persona y por semana; para 2024, esa cifra se habrá reducido a solo 23 g. Si bien se prevé que el consumo mundial de cordero aumente en un 15% para 2032, el apetito del Reino Unido está disminuyendo, con el pollo y otras “carnes blancas” tomando prioridad. A pesar de la caída de las cifras, los precios del cordero en realidad han aumentado debido a la escasez, pero esto no necesariamente se traduce en ganancias para los agricultores que enfrentan altos costos de insumos.

Cambios de políticas y subsidios

Las políticas agrícolas posteriores al Brexit están exacerbando la crisis. El alejamiento de los subsidios basados ​​en el volumen hacia esquemas que priorizan los resultados ambientales está dejando a muchos agricultores con ingresos reducidos. El Incentivo de Agricultura Sostenible del gobierno, si bien apunta a promover la biodiversidad, no siempre brinda el apoyo financiero adecuado, lo que obliga a los agricultores a adaptarse o abandonar la industria. Como señala Matthew Cole de la NFU, esto deja a muchos cuestionando su viabilidad futura.

El debate sobre la reconstrucción

El declive de la cría de ovejas también ha abierto un debate sobre el uso del suelo. Algunos sostienen que las tierras altas pueden ser más adecuadas para la recuperación de la naturaleza y la biodiversidad que el pastoreo intensivo. Los estudios muestran que reemplazar las ovejas con razas de ganado nativas puede aumentar la diversidad de plantas en más del 40% y quintuplicar las poblaciones de mariposas. Sin embargo, este enfoque choca con los medios de vida de los agricultores que han dado forma al paisaje durante siglos.

Un futuro incierto

El futuro de la cría de ovejas británica está lejos de estar garantizado. A pesar de los desafíos, algunos ven oportunidades. Phil Stocker cree que la creciente demanda de la comunidad musulmana del Reino Unido podría sostener la industria. Sin embargo, el peor de los casos implica que el cordero británico cada vez más caro y escaso en los lineales, sea reemplazado por importaciones más baratas.

La pregunta sigue siendo: ¿las generaciones futuras seguirán disfrutando del cordero asado británico o se convertirá en un manjar especializado? La respuesta depende de si los formuladores de políticas, los agricultores y los conservacionistas pueden encontrar puntos en común. La supervivencia de una industria profundamente arraigada en el tejido de la cultura británica depende del compromiso, el respeto y una visión clara de las tierras altas del siglo XXI.