Desde lejos parecen esferas perfectas, pero de cerca, un cúmulo globular es un caos caótico y abarrotado de estrellas envejecidas.
Estas no son colecciones aleatorias. Son haces de luz densos y esféricos. Cada uno contiene entre 10.000 y un millón de estrellas. Esa es una enorme diferencia con los cúmulos abiertos, que son más laxos y más jóvenes. Los cúmulos globulares concentran sus poblaciones. Pueden extenderse varios cientos de años luz de diámetro. Sin embargo, son antiguos.
Los astrónomos las clasifican como estrellas de Población II. Esa etiqueta significa que son viejos. Muy viejo. Se formaron temprano en la vida de la Vía Láctea. Hoy en día, se han identificado alrededor de 150 de estas estructuras en nuestra galaxia. No se asientan en el disco plano donde vivimos. En cambio, orbitan en un volumen esférico por encima y por debajo del plano galáctico. Esta zona se conoce como halo galáctico.
La visibilidad es complicada. Debido a que están tan lejos, no se pueden ver la mayoría de ellos a simple vista. La distancia borra las estrellas individuales. Sólo existen unas pocas excepciones. Omega Centauri es el más famoso. Aparece como una mancha de luz nebulosa sin ninguna ayuda. Algunos otros podrían ser visibles bajo un cielo oscuro y perfecto. ¿Pero para el resto? Necesitas telescopios. Necesitas largas exposiciones. Es necesario mirar más allá del vecindario inmediato para encontrar estas reliquias fósiles de la historia cósmica.




















